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mente

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ç sumario www.naturalmentemncn.org

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naturalmente@mncn.csic.es

El veneno de un cono es un cóctel formado por

una mezcla de más de cien péptidos bioactivos.

Es tan variable, que su composición no solo es

diferente en distintas especies, si no que puede

cambiar a lo largo de la vida de un mismo indi-

viduo. Los péptidos sintetizados por los conos,

llamados conotoxinas, son ricos en cisteínas (que

forman puentes disulfuro en la forma activa) e in-

teractúan específicamente con diferentes canales

iónicos y receptores del sistema nervioso. Esto

les confiere la capacidad de, por ejemplo, impedir

la contracción normal de los músculos, paralizan-

do o incluso asfixiando a la presa, o bien bloquear

sus receptores sensoriales, aturdiéndola. Algunos

conos incluso utilizan la insulina como un arma,

provocando un shock hipoglucémico en la presa.

En cualquier caso, el cono aprovecha que la presa

queda impedida para englobarla con su probós-

cide y devorarla

( ver vídeo de National Geogra- phic )

. Por si no fuera suficiente disponer de un

arma tan sofisticada, se ha comprobado que el

veneno puede variar su composición en función

de si va a ser utilizado como arma durante la caza

o como defensa contra depredadores.

Accidentalmente, los conos piscívoros pueden

lesionar seriamente a un ser humano con su ve-

neno. La mayoría de las picaduras ocurren en las

manos o los pies y los síntomas no necesaria-

mente aparecen de forma inmediata. Una dosis

de veneno de tan solo 2 mg podría ser fatal para

un adulto de 70 kg y no existen antídotos para

sus picaduras. Entre los síntomas que se pueden

experimentar después de haber sido envenena-

do destacan primero la hinchazón y un dolor si-

milar al de la picadura de una abeja, que puede

progresar produciendo entumecimiento de toda

la mano o el pie. En los casos más severos se

produce parálisis del brazo o la pierna, a conti-

nuación de la boca y puede llegar a afectar a gran

parte del cuerpo. En el caso de afectar al diafrag-

ma se puede producir coma y muerte por asfixia.

Estos casos más graves son muy infrecuentes y

solo se conocen alrededor de 40 casos de per-

sonas que han fallecido envenenadas por estos

caracoles, siendo

Gastridium geographus

la espe-

cie considerada más letal.

La gran especificidad del veneno de los conos

tiene como parte positiva la posibilidad de usar

las conotoxinas en la investigación neurológica,

“El veneno de un cono es un

coctel formado por una mezcla

de más de cien péptidos

bioactivos cuya composición

cambia según la especie o la

edad del individuo”

Ejemplar

de

Pionoco-

nus magus

(izquierda)

/ Servicio de

fotografía del

MNCN. Modelo tridi-

mensional de la conotoxina

Prialt® (derecha)

“Los conos son interesantes por

las numerosas adaptaciones

evolutivas que presentan y el

potencial farmacológico de sus

venenos, que interaccionan con

el sistema nervioso”