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Cuentos científicos:

pinta lo que escuchas

Lee atentamente la historia de

Gafotas de bucear

y dibuja

después a su protagonista*. Es posible que te sorprenda descubrir

luego cómo era la persona que se esconde tras este personaje.

Si nos envías tu dibujo lo incluiremos, junto a los dibujos de

otras personas, en un mural que expondremos en el MNCN en

febrero y, por supuesto, te enviaremos la foto de

Gafotas de bucear

naturaka

ESTRELLAS, ERIZOSY PEPINOS

¿Sabéis que no todas las estrellas están en el cielo?

Ni todos los erizos corretean entre los matorrales.

Ni todos los pepinos son para comérselos en una

ensalada.No.Muchas de estas criaturas se esconden

en lugares que no hubiéramos imaginado jamás. ¡

Ga-

fotas de bucear

puede descubríroslas!

Gafotas de bucea

r tiene 12 años y se llama así por-

que lo que más le gusta hacer es ponerse unas enor-

mes gafas de bucear y ver qué hay bajo el agua.Vive

en México, en un pueblo muy cerquita de la playa, así

que tiene muy a mano eso de zambullirse en el mar.

Un día, como otro cualquiera,

Gafotas de bucear

se metió en la orilla, hacía mucho calorcito y el sol

brillaba, era un día buenísimo para bucear y descu-

brir cosas.Así que...splashhhhhh, se lanzó a la tarea.

Cuando llevaba sólo un ratito,

Gafotas de bucear

vio

algo que brillaba entre la arena. ¡Oh! Era como un

palito rojo que lanzaba destellos. Se sumergió de

nuevo hacia el fondo de la arena y ¡consiguió coger-

lo! Se preguntó:“¿Qué serás tú, pequeño

ser:mineral

,

animal, planta...?”. Era un misterio irresistible, así que

se lo llevó a casa y lo metió en una cajita. Le puso

algas, arena y un poco de agua alrededor. Le dio una

casa en condiciones para observar lo que pasaba y

siempre cogía su gran lupa para ver bien de cerca

aquella cosa.

No dijo nada a nadie, pero creía que la criatura

estaba aumentando de tamaño. Un día, de pronto,

advirtió que su forma había cambiado y se parecía

más a un huevo frito. Además su piel tenía cientos

de granitos por donde asomaban lo que a ella le pa-

recían piececillos.¡Wow! Aquella cosa era fascinante.

Y muy hermosa. Era como una pequeña estrella del

cielo que se hubiera caído al mar. Un día,

Gafotas de

bucear

se acercó por la mañana a su tesoro y le salu-

dó como de costumbre:

“Buenos días,cosa,¿cómo estás?” -y lo increíble fue

que le respondió : “Pues fíjate que ya me queda un

poco pequeña esta cajita”

.

*Este taller también lo puedes disfrutar con los educadores del museo durante los meses de diciembre

y enero.

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