NaturalMente5
60 n atural mente 5 ç sumario La Península Ibérica cuenta con cerca de 5 millones de hectáreas de encinar que el cambio global está poniendo en peligro. Son árboles de crecimiento lento que en muchos casos forman bosques milenarios que albergan una flora y fauna de gran diversidad. Han sido testigos de nuestra historia y la gestión a los que han sido sometidos y los múltiples usos que se les han dado son un paradigma de la convivencia de la actividad humana y los sistemas forestales del mediterráneo. Colabora con nosotros para que logremos conservarlos Lo primero que hay que hacer para curar una enfermedad es ser consciente de que existe y diagnosticar su alcance. Los encinares españoles han comenzado a mostrar los primeros síntomas de enfermedad: entre las masas forestales apare- cen árboles secos, síntoma de su pérdida de salud. A pesar de ser especies muy adaptadas y resisten- tes a la sequía, las encinas, Quercus ilex , están sufriendo el aumento de la intensidad de las sequías que provoca el cambio climático en el área mediterránea. La falta de agua, unida a otros facto- res, repercute en la salud de los árboles provocando la pérdida de hojas y de vigor e incluso su muerte. En las últimas décadas, las tasas de decaimiento forestal en la Penínsu- la han empezado a ser preocupantes. Respecto a los encinares, el problema es que todavía no hay muchos datos sobre la gravedad y ubicación de este decaimiento, por eso es urgente y necesario tener un diagnóstico sólido sobre su estado de salud que permita buscar soluciones. La pérdida de vigor y desaparición de estos bosques tendría un impacto muy negativo tanto cultural como económicamente en España ya que la madera y las bellotas de los encinares llevan explotándose desde la época de los romanos y es, o ha sido hasta ahora, la vegetación que mejor se adapta a las condiciones de nuestro clima. Además de esto, los encinares albergan una gran parte de nuestra fauna que, en caso de que el decaimien- to se intensifique ,se vería también negativamente afec- tada. Por eso un grupo de investigadores del MNCN se ha propuesto elaborar un mapa completo y bien documentado que refleje el estado de salud de los encinares de la Península Ibérica y a partir de ahí proponer soluciones. Pero ¿cómo elaborar un mapa de la situación del encinar español que cuenta con más de 5 millones de hectáreas de terreno en la península? Ese fue el primer problema al que se enfrentó el grupo de “La pérdida de vigor y desaparición de estos bosques tendría un impacto muy negativo tanto cultural como económicamente en España” Imagen de una encina, Quercus ilex , afectada por la falta de agua. / Elena Granda
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