NaturalMente 20

53 n atural mente 20 ç sumario Para recibir un correo electrónico cuando salga el próximo número o darnos tu opinión escríbenos a naturalmente@mncn.csic.es auténticos nichos ecológicos donde viven espe- cies vegetales como la zarzamora o la madresel- va, muros que se convierten en el único refugio para fauna y flora, lugares al abrigo del diente del ganado y a cubierto del arado. El sendero a su izquierda nos guiará por la flora del sur de la re- gión entre los arbustos del género Ephedra , uno de los más arcaicos de la flora madrileña. Tam- bién descubrimos Jaras o estepa, la mayoría del género Cistus , que suelen ser parte importante de las garrigas mediterráneas en las que recuperan los suelos degradados. Las garrigas son un tipo de ecorregión compuesta por formaciones vege- tales que surgen en los biomas de los bosques mediterráneos. Como curiosidad, en el jardín po- demos observar jaras purpúreas, el híbrido que se emplea en jardinería. También propias del mediterráneo son las plantas que conforman los albardinales, comu- nidades vegetales dominadas por los albardines, plantas capaces de sobrevivir con casi nada, o el bolinar, planta colonizadora que se instala tras la artemisa en terrenos degradados, yermos y pelados, además de tarajes o tarays con raíces que pueden medir cientos de metros cuando el agua está lejos. Dominada por los alcornoques sobre suelos sueltos entramos en un vistoso y agradable espacio ocupado por esta especie a la que acompaña frecuentemente el madroño. El corcho que cubre sus cortezas es un material aislante, su seguro frente a los incendios. Desde este paseo por el sur de Madrid nos adentramos en una de sus representaciones más características: el coscojar, dominada por arbus- Refugio de insectos y panel explicativo. /Servicio fotográ- fico del Museo “Dar un paseo por los estrechos senderos del jardín nos dará a conocer tanto la diversidad vegetal asociada a la geología del terreno del centro peninsular como al de otras comunidades” tos de Quercus coccifera y espino negro. Continuando en la entrada principal del Jardín se despliega un espacio que, aprovechando la orografía del terreno, está dominado por la salvia y el espliego. Es curioso observar, principalmente en época de floración, cómo dos plantas pertene- cientes a géneros diferentes presentan un aspec- to exterior tan similar.Viven juntas en el mismo terreno formando una característica unidad mor- fológica que, en nuestro caso rodea el reloj de sol que pronto se restaurará. También encontramos en esta área jóvenes sabinas albares que forman bosques abiertos de poca densidad y retamas que están presentes por casi toda la provincia. La abundancia de los retamares se debe a su cultivo, ya que es fuente de combustible y proporciona

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