NaturalMente 24
14 n atural mente 24 ç sumario Suscríbete Consulta aquí todos los números de NaturalMente Si leemos con atención detectivesca los libros de nuestras estanterías, es bastante probable que encontremos mucha química entre sus páginas. Incluso aunque no hallemos una referencia explícita a los elementos de la tabla periódica, es sorprendente las conexiones que podemos encontrar entre los libros más famosos de la literatura y esta rama de la ciencia. En este artículo te desvelamos algunas de las más curiosas. El antídoto de Agatha Christie “Es tal y como ha sido a través de los años. Crudo y simple. Simplemente veneno. La querida vieja poción de la muerte.” Agatha Christie es la reina del misterio y, en sus novelas, es frecuente encontrar muchos elementos de la tabla periódica involucrados en sus misteriosos asesinatos. Sin embargo, uno de ellos tuvo una gran trascendencia más allá de la trama de la escritora. En la novela El misterio de Pale Horse , publi- cada en 1961, el escritor Mark Easterbrook se ve envuelto en una serie de crímenes que tienen un origen común: una mansión llamada el Caballo Amarillo ( Pale Horse en inglés) en la que viven tres extrañas mujeres que prac- tican la hechicería. Sin desvelar mucho más de la trama, el protagonista pronto descubri- rá que el talio tiene mucho que ver en estos asesinatos. El talio (Tl) es un metal de la tabla periódica que antiguamente se utilizaba como raticida e insecticida, e incluso como tratamiento de la tuberculosis. Sin embargo, dada su alta toxici- dad se dejó de emplear para tales usos y en la actualidad sirve para la creación de lentes, cristales infrarrojos y dispositivos que detec- tan enfermedades como el cáncer. Este elemento letal fue el veneno de moda durante un tiempo y, de hecho, muchos culpa- ron a Agatha Christie de haber propiciado su uso. No obstante, en 1971 esta novela con- tribuyó a atrapar a Graham Frederick Young, un asesino en serie que había envenenado a varias personas. El talio no se había utilizado en Gran Bretaña como veneno anteriormen- te, pero un médico que trabajaba con la poli- cía pudo resolver que esa era la causa de los asesinatos gracias a que había leído la novela. Por si fuera poco, la perfecta descripción de los síntomas de envenenamiento por esta sus- tancia sirvió para salvar al menos dos vidas. En 1975, Christie recibió una carta en la que una mujer le relataba cómo había reconoci- do los síntomas de envenenamiento por talio en un amigo que, como si de una novela de la propia autora se tratara, estaba siendo en- venado por su mujer. Dos años después, una niña de tan solo 19 meses viajaba muy enfer- ma desde Catar a Londres con la esperanza de que algún médico supiera qué era lo que le ocurría. Sin embargo, nadie parecía saber cuál era su enfermedad. Un día, una enfermera llamada Marsha Maitland, reconoció los sín- Retrato de Agatha Christie // Wikipedia
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