NaturalMente 24

8 n atural mente 24 ç sumario Suscríbete Consulta aquí todos los números de NaturalMente y extensión. La emoción de viajar en el tiempo, inevitable cuando entras en un museo de his- toria natural; lleno de madera, de animales y de recuerdos. La emoción de los abuelos que, junto a sus nietos, recuerdan haber visto a esos mis- mos animales mucho antes de que la sabiduría y la experiencia penetraran bajo su piel. La emo- ción de conocer sus historias, muchas dignas de las páginas de un libro y, también, la emoción que se siente, sin saber por qué, delante de esas vitrinas. Y todas estas emociones se intensificarían mu- cho más si se conociera quiénes fueron sus artí- fices, cómo dos hermanos gracias a su tesón, su voluntad, su excepcional profesionalidad y su in- terés por mostrar la vida natural, lograron hacer de la taxidermia un arte y llenar de naturaleza un museo. Porque los antiguos museos de historia natural como el nuestro, de más de 240 años, somos lo que somos gracias al trabajo de todos los ante- riores y, aunque debemos evolucionar y conjugar la variedad de recursos que tenemos a nuestro alcance para enriquecer y actualizar nuestras ex- posiciones, aquí siempre seguirán estando nues- tras piezas, nuestras vitrinas, impertérritas ante el paso del tiempo. Gracias Luis y José María por recrear todas estas naturalezas. Nosotros seguiremos re- creándonos en ellas. Y en el saber preservar esta “emoción” está contenido y expuesto el futuro. n “Las piezas creadas por los hemanos Benedito adquieren tal sentido de vida que muy dignamente pueden llamarse naturalizaciones, como a ellos les gustaba decir” “¿Qué añaden los dioramas a la visita del público a un museo como el nuestro? La emoción de viajar en el tiempo; La emoción de conocer las historias de los animales que los componen y también a sus creadores” En primer plano izda. José María, izquierda de pie, Luis.Archivo MNCN

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