NaturalMente 24
80 n atural mente 24 ç sumario Suscríbete Consulta aquí todos los números de NaturalMente Su En el nº 20 de esta revista, Gonzalo Rodríguez Ruiz escribe un artículo titulado ¿Un Tinder para lagartijas? C on el subtítulo ‘¿En qué se parece la elección de pareja en lagartijas y humanos?’ En este ensayo reflexionamos sobre la transmisión del conocimiento científico a un público no especializado Rodríguez Ruiz se hace eco de un trabajo en el que mencionan dos variables en relación al com- portamiento de selección de pareja en humanos a través deTinder:‘tiempo en decidir si contacta- ban con la potencial pareja tras un match’ y ‘nú- mero de likes por fotografía vista’, lo que lleva a los autores a concluir que las mujeres, dentro de esa aplicación, ‘son más selectivas que los varo- nes’. El trabajo de referencia fue presentado en ASONAM 2016 (noANOSAM 2016 como figura en su artículo) y el texto debido aTyson y cols. se puede descargar como ‘preprint de arXiv ) . Lo que sigue es un análisis del ‘preprint’ de Ty- son y cols. y las posibles implicaciones para el en- sayo de Rodríguez Ruiz. Tinder es una aplicación (app) de citas por mó- vil introducida en 2012. Los perfiles personales que presenta son muy limitados: nombre, edad, intereses y una nota que no debe superar los 500 caracteres. Esta nota puede indicar aspectos bio- gráficos, gustos o cualquier otro dato que uno quiera imaginar. También puede no poner nada. El usuario/a especifica las características de su deseable ‘contacto’, en edad y género, y escribe una breve descripción propia. Un usuario puede especificar personas de edad semejante o muy diferente a la suya y con qué géneros desea con- tactar. Incluso puede poner fotos y datos que no se corresponden con la realidad. La situación era más sencilla antes de noviem- bre de 2016, pues a partir de esa fecha Tinder decide que la identidad de género como variable analítica pasa a convertirse en una variable iden- titaria, y ha empezado a admitir otros ‘géneros’ aparte de la dicotomía clásica. Asunto importan- te, no sólo poblacionalmente, sino a título indivi- dual. Si esta opción hubiera estado activa en 2014, Michael Phelps, ganador de 28 medallas olímpicas en natación, podría haber sabido con antelación que Taylor Lianne Chandler era un/a intersexo y haber decidido con mayor conocimiento de cau- sa si quería o no tener una aventura con él/ella (actualmente Tinder acepta 37 identidades de género ) . Cuando un usuario activa la aplicación aparece su localización en el servidor de Tinder, que le devuelve un conjunto de perfiles que se ajustan a lo deseado por el usuario y dentro de una dis- tancia determinada (máximo de 100 km).A con- tinuación, el usuario recibe una imagen de otro usuario cercano, que tiene dos botones, uno con una ‘cruz’ y el otro con un ‘corazón’. Esto le per- mite decidir si ‘quiere’ (corazón-like) o no quiere (cruz-dislike) el perfil que le ha mostrado Tinder. Si dos usuarios dicen ‘corazón’, entonces ambos son notificados. Si no coinciden, no hay señal. A partir de aquí, los dos que han coincidido en un ‘corazón’ ( match ) pueden mandarse mensajes con la aplicación. No hay medio de saber qué es lo que un usuario desea por un ‘quiere’, y Tinder se puede usar desde para robar a un incauto/a , buscar una amistad o quedar a matar marcianos. Así que, aparte del ‘like’, Tinder no deja ver cuál es la intencionalidad del usuario/a, aunque mu- chos asumen que es exclusivamente sexual. Población en estudio y Metodología Tyson y cols. crearon 14 perfiles en total. Seis de ellos (tres hombres y tres mujeres) con fotos de un ‘stock’ libre de copyright y sin biografía, fue- ron usados en Londres. Cuatro perfiles adiciona- Ejemplo de los perfiles en Tinder con algunas de las imágenes que se utilizaron en el estudio
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy ODk0OTk=