NaturalMente 24

95 n atural mente 24 ç sumario Suscríbete Consulta aquí todos los números de NaturalMente tentar diseccionar sus órganos internos en busca de esos caracteres que lo identifican.A veces, en ausencia de pigmentación natural de los ejem- plares, pueden utilizarse colorantes para teñir algunos órganos y que se distingan mejor, como el Bouin para el sistema nervioso y la eosina y el azul de metileno para la genitalia y digestivo. La utilización de lupas de precisión con buena óptica y muchos aumentos es fundamental, así como una buena iluminación (equipos led de luz fría). Los caracteres de la concha no siempre son útiles para distinguir entre especies, pues mu- chos de ellos son homoplásicos (misma forma/ función), es decir, las especies que los comparten no tienen ningún vínculo genealógico, sino que son resultado de fenómenos de paralelismo o convergencia, muy frecuentes en moluscos. La mayoría de los hidróbidos son dioicos -exis- ten machos y hembras- y tienen fecundación cruzada. Si se han relajado bien con un anesté- sico, antes de la fijación, es posible apreciar la forma del pene de los machos, que se sitúa en la región nucal derecha de la cabeza (Fig.5.). Este carácter, de importancia taxonómica, es muy útil para diferenciar especies. El microscopio electrónico de barrido (MEB) también se emplea mucho para obtener imáge- nes de alta resolución de detalles de la concha, opérculos, rádulas y algunas estructuras anató- micas, si se fijan de manera adecuada para ello (Figs. 6 y 7).También la histología ha permitido el estudio de los tejidos internos, fundamentalmen- te del tejido reproductor masculino y femenino, que tanta información proporcionan (Fig. 8), y también conocer los periodos reproductivos y grávidos de algunas especies. Asimismo, y debido a que muchas especies tienen conchas de morfología similar y muy di- fíciles de diferenciar a simple vista, se utilizan metodologías de discriminación estadística. Estas nos dan respuestas sobre los caracteres de la concha que son “más importantes”, o ca- racteres diagnósticos, a la hora de diferenciar a cada especie y nos permiten estimar de una forma objetiva a qué especie pertenece cada individuo. No obstante lo anterior, y debido a la com- plejidad anatómica y al diminuto tamaño de los individuos de muchas de las especies, desde hace 15 – 20 años, empezamos a incorporar técnicas moleculares, con el fin de realizar ár- boles filogenéticos utilizando desde tres hasta cinco genes o marcadores moleculares (frag- mentos muy concretos del ADN). Así, estable- cemos las relaciones de parentesco entre las diferentes especies y géneros que forman la familia Hydrobiidae, como si de una genealogía familiar se tratase, que ayudan a reconstruir la historia evolutiva del grupo de especies que estamos analizando. Normalmente si nos llegan ejemplares de una localidad desconocida para nosotros, extraemos “¿Pero cómo se explica que ejemplares con tan escasa capacidad dispersiva y con poblaciones separadas por muchos kilómetros mantengan cierto flujo genético?“ Figura 7) Fotografías al MEB del pie y las papilas de un individuo adulto de Spathogyna fezi (Altimira 1960). Imagen tomada de Arconada & Ramos, 2002. “En innumerables ocasiones hemos ido a visitar una población de una especie en peligro a la fuente de un pueblo y cuando llegamos, nos hemos encontrado la fuente ‘limpia’, sin rastro de vegetación y, por tanto, de fauna”

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