NaturalMente 38
Entre los millones de especies vegetales que existen en el planeta, el ser humano solo utiliza una pequeña parte para alimentarse. Desde la aparición de la agricultura moderna la variedad de las plantas que comemos se ha reducido mucho porque solo se cultivan las más productivas. El proyecto INCREASE busca evitar la pérdida de variedades de leguminosas en Europa y concienciar con un experimento de Ciencia Ciudadana del valor que tiene conservar la agrobiodiversidad. 55 n atural mente 38 ç sumario Suscríbete Consulta aquí todos los números de NaturalMente Junio 2023 En un recorrido por el supermercado no en- contraremos más de 3 o 4 variedades diferentes de manzanas o peras, menos aún de naranjas y tan solo una de aguacates. Si vamos hasta el pa- sillo de las legumbres, la variedad se reduce aún más y resulta complicado poder elegir entre dis- tintas clases de garbanzos o lentejas. Para prepa- rar un buen guiso de alubias solo podremos op- tar entre las blancas, negras o pintas. ¿Realmente existen tan pocas opciones? Nada más lejos de la realidad ya que la agrobiodiversidad, el conjunto go de la historia, la combinación de la selección natural y humana dio lugar a cientos de miles de variedades locales de cada cultivo que estaban adaptadas a las condiciones de cada sitio y tam- bién a las preferencias y usos de cada población. La agricultura moderna Todo este proceso de generación de diversi- dad en los cultivos continuó de manera efectiva hasta mediados del siglo XX, cuando los grandes avances en la mejora genética de plantas llevaron a la sustitución de las variedades locales por un número pequeño de variedades mejoradas. Es- Ejemplos de las variedades de judías con los que tra- bajan en el proyecto/ Cristina Nieto y Marta García Semillas germinando, una de las imágenes enviadas por uno de los participantes en el proyecto. de las distintas variedades de plantas cultivadas, es enorme. ¿Cómo se generó esta diversidad y por qué se ha reducido tanto hoy en día? Un poco de historia Tenemos que remontarnos al origen de la agricultura, hace unos 10.000 años, cuando los seres humanos comenzaron a recoger semillas de plantas silvestres que tenían a su alrededor para sembrarlas y cosecharlas después. Esto hizo que las plantas cultivadas evolucionaran de for- ma distinta a las silvestres, debido a la selección realizada por las comunidades agrícolas que iban eligiendo cada año las plantas con mejores ca- racterísticas para la siguiente siembra. A medi- da que estas comunidades colonizaban nuevas zonas, llevaban sus semillas y las sembraban en otros lugares con unas características de clima y suelo muy distintas. Esto, junto con los inter- cambios comerciales posteriores, propició que las plantas cultivadas siguiesen evolucionando en zonas muy diferentes a las de su origen. A lo lar-
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