NaturalMente 43

AGOSTO Agallas de roble producidas por la avispa de las agallas Odontocynips championi Panamá Colección de Entomología MNCN_Ent 407315 Las agallas son estructuras morfológicas anormales de las plantas que se forman por la acción de un agente inductor, normalmente un insecto, aunque hay también agallas vegetales causadas por hongos y microorganismos. En el caso de las agallas más complejas, como las inducidas por insectos cinípidos, la morfología de la agalla responde a cada especie concreta que las provoca representando así un fenotipo extendido del insecto. En este caso, lo que vemos son agallas producidas en un roble de Panamá por la avispa de las agallas Odontocynips championi. Es una de las agallas de cinípidos de mayor tamaño que se conoce, superando los 10 cm de envergadura. En el volumen dedicado a Hymenoptera de su magna obra Biología Centrali-Americana, publicada en 1883, Peter Cameron describió la agalla de una avispa colectada en la región de Chiriquí en Panamá, con el nombre de Cynips championi, en honor de su colector George Champion. Solo muchos años después, pudo ser estudiado su insecto inductor (que se obtuvo de las agallas) y en un trabajo publicado en 2011 los autores demostramos que la especie se encuadraba mejor en el género Odontocynips, por lo que el nombre válido actual es Odontocynips championi (Cameron, 1883). En este trabajo se designó un neotipo para la especie que está depositado en la colección de entomología del Museo Nacional de Ciencias Naturales. El trabajo taxonómico se completó con la agalla que puede verse en esta caja. Hasta hace poco, O. championi fue la única especie de avispa de las agallas que se citaba en Panamá. Hoy, gracias a los trabajos efectuados por los autores de este texto, se estima que hay en este país alrededor de 70 especies asociadas a los árboles del género Quercus de los bosques nubosos montanos de la región de Chiriquí. Se han descritos tres géneros y veintiséis de estas especies como nuevas para la ciencia. José Luis Nieves-Aldrey y Enrique Medianero DICIEMBRE Conductímetro de Kohlrausch (ca.1900) Madera, cobre, latón, mármol, ebonita Colección de Instrumentos Científicos Históricos MNCN.ICH.0033 La historia del análisis y aplicaciones de la conductividad eléctrica se ha ido tejiendo a través de una serie de hitos, desde la observación en la Antigua Grecia del comportamiento de materiales no conductores con los que se generaba electricidad estática, como el ámbar (“elektron” en griego), hasta el desarrollo de los actuales EC-Meter para su medición. En el siglo XIX se localizan avances clave en el plano teórico y en la fábrica de instrumentos creados al efecto, que permiten dar un salto en la comprensión y medición de este fenómeno, como ejemplifican respectivamente la Ley de Kohlrausch y la pieza aquí expuesta, ambas ligadas al físico alemán Friedrich Kohlrausch (1840-1910). El conductímetro de Kohlrausch permite determinar la resistencia eléctrica de un electrolito. La corriente alterna pasa a través de un circuito, en el que, mediante el ajuste con el giro de la manivela del hilo metálico enrollado en un rodillo de mármol, se pretende encontrar el equilibrio del puente o corriente nula. En ese momento, se deja de escuchar el paso de la corriente a través del auricular de teléfono conectado al aparato y se puede hacer el cálculo de la resistencia de la disolución. Este modelo aparece en el catálogo de 1894 de la empresa Hartmann&Braun Complete Catalogue of Electrical Measuring and Test Instruments, bajo el nombre de Wheatstone – Kirchhoff Bridge, Kohlrausch roller type y el número 389, con un coste de 250 marcos. En el año 1980 en el Museo Nacional de Ciencias Naturales se recuperan los instrumentos del extinto Instituto de Radiactividad del que procede este aparato, en lo que es una acción en pro de la salvaguarda de los bienes del patrimonio científico-técnico que hoy continua. Leticia García Aylagas 26 27 43 Septiembre 2024  Sumario  Accede a todos los números Suscríbete

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