NaturalMente8

59 n atural mente 8 ç sumario montañosos y más o menos fríos, en la península Ibérica durante el Mioceno los mósquidos esta- ban presentes en casi todas partes. Su alimenta- ción sería variada y dependería de las especies, pero probablemente comerían una mezcolanza de hojas más o menos duras, raíces, frutos cuan- do los hubiera, e incluso tendrían algún pequeño aporte de proteína ani- mal en forma de larvas de insectos o carroña (esto es muy habitual en los rumiantes, sobre todo si son de pequeña talla). La mayor diversidad de los ciervos almizcleros se produjo en la parte final del Mioceno medio, entre hace unos 13,5 y 11 millones de años. La especie más caracte- rística de esa época de apogeo era Micromeryx azanzae , ubicua en casi toda España y descrita en Toril-3. Su cráneo fue el primero conocido del gé- nero. Tras esa etapa de apogeo, las comunidades de mósquidos sufrieron una crisis en la península Ibérica a mediados del Vallesiense, hace unos 10 millones de años, y fueron sustituidas por otras especies diferentes hace poco más de 9 millones de años. De las comunidades de mósquidos de esta nueva etapa teníamos muy poca información hasta el descubrimiento de Batallones-10. Es en el Cerro donde encontramos la mejor eviden- cia fósil de estos mósquidos que experimentaron una última época dorada en el oeste de Europa justo antes de extinguirse, probablemente debido a la presión competitiva de sus ‘hermanos’ bóvi- dos que se estaban expandiendo en diversidad en aquella época. La extinción ocurrió durante el Turoliense: el último registro en España de la familia Moschidae es un molar fragmentado de Hispanomeryx del yacimiento de Puente Minero (Teruel), donde los últimos mósquidos ibéricos vivieron hace unos 8 millones de años.A partir de ese momento, su histo- ria quedó restringida al continente asiático. Los mósquidos se co- nocen en los yacimien- tos del Cerro de los Ba- tallones desde la época de las primeras excava- ciones en los años 90. En Batallones-1 son bastan- te escasos, pero sus fósiles tienen dos caracterís- ticas importantes. La primera es que demuestran, como en tantas otras localidades, que varias es- pecies de mósquidos convivían a la vez (dos de Uno de los restos craneales de Micromeryx sp. de Ba- tallones-10 (Madrid). El fósil, comprimido dorsoven- tralmente, corresponde a un macho juvenil, y se en- contró un fragmento mandibular asociado. Fotografía de Israel M. Sánchez. Pata anterior izquierda completamente articulada de Micromeryx sp. de Batallones-10. La extremidad ante- rior apareció completa, aunque hay huesos que no aparecen en la fotografía (metacarpiano III-IV, huesos del carpo y falanges). Fotografía de Israel M. Sánchez. “Los fósiles de mósquidos españoles del Mioceno fueron esenciales a principios del siglo XXI para confirmar su parentesco con los bóvidos”

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