NaturalMente9

62 n atural mente 9 ç sumario Para recibir un correo electrónico cuando salga el próximo número o darnos tu oinión escríbenos a naturalmente@mncn.csic.es Pero La Janda no sólo sería un paraíso para las aves acuáticas.También acogería otras muchas es- pecies que poblarían los llanos que rodeaban las lagunas, como sisones, avutardas, alcaravanes, co- dornices, chorlitos, etc. Numerosas aves foresta- les se cobijarían en los alcornocales y acebuchales de las laderas de las sierras, al igual que distintas aves rupícolas como buitres y águilas colonizarían los grandes roquedos esculpidos por la erosión. Esta rica biodiversidad explicaría que más de un tercio de los 507 dibujos que aparecen en la Cueva del Tajo de las Figuras sean aves, de acuer- do con los calcos del abad francés Henry Breuil y las identificaciones del ornitólogo británicoWi- lloughby Verner. En estos 178 dibujos podemos encontrar aves en diferentes posturas y actitudes, lo que ilustra hasta qué punto los autores de las pinturas estaban familiarizados con ellas. Las po- tos; 1 agachadiza; 1 avoceta; 3 grandes rapaces que podrían ser águilas; 1 buitre; 3 cornejas; 2 perdices y 1 faisán. Además de las aves, en el techo apare- cen unas figuras de color amarillo que Juan Cabré y Eduardo Hernández-Pacheco interpretan como nidos con huevos. Los animales, desde muy antiguo, han constituido referencias simbólicas para el ser humano. El hom- bre prehistórico era capaz de aprehender la ima- gen del animal, estuviera vivo o muerto, movién- dose o quieto, y plasmarla después en las paredes oscuras y ásperas de la cueva. Llama la atención el dilatado inventario iconográfico de mamíferos en el arte cuaternario europeo, que contrasta con la escasísima representación de las aves. Es muy probable que la relación entre los ma- míferos y el hombre haya sido mucho más es- trecha y de ahí se haya derivado un conocimien- Cigüeña blanca, Ciconia ciconia / Amaianos . Grulla común, Grus grus / Francisco Montero demos observar quietas, caminando y, en ocasio- nes, nadando o en pleno vuelo. Entre las aves identificadas figuran ocho gru- llas, de las que llaman la atención dos parejas que parecen estar copulando. Aunque actualmente la grulla no cría en España, a finales del siglo XVIII los cazadores y naturalistas británicos Abel Chap- man yWalter J. Buck describían cómo esta espe- cie aún anidaba entre los carrizos. Las avutardas también debían ser abundantes en aquella época en el entorno lagunar, ya que se han contabilizado 28 individuos, entre los que se pueden distinguir claramente a varias hembras seguidas de sus po- llos y a dos machos pavoneándose. Otras aves que aparecen en las pinturas son: 8 flamencos; 1 espátula; 2 cigüeñas; 25 ánsares; 25 patos; 7 cisnes, alguno de ellos nadando; 1 polla de agua; 9 aves limícolas sin identificar; 4 ibis o zarapi- “La cueva del Tajo de las Figuras ofrece una magnífica representación pictórica de las aves que vivían en el humedal más importante de la península ibérica”

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