NaturalMente10

21 n atural mente 10 ç sumario Para recibir un correo electrónico cuando salga el próximo número o darnos tu opinión escríbenos a naturalmente@mncn.csic.es www.naturalmentemncn.org Como en la mejor literatura gótica, y tomando prestada una famosa expresión, se podría decir que ‘Un fantasma recorre la Biología, el fantasma de la Homología.’ Homología es la responsable de juicios tan ele- mentales como que el patrón de cortejo de cual- quier ave, cualquier bípedo ‘plume’, del estornino a la corneja, por poner dos ejemplos, sea irrele- vante para entender, por ejemplo, las pautas de cortejo –si es que nos apetece llamarlas así- del apareamiento humanos, le guste a Walt Disney o no. También es irrelevante que una silla tenga cuatro patas al igual que los elefantes, pero no lo es entre éste último y una cabra. La homología apunta a origen común, cabras y elefantes tienen un antecesor común que no comparten con las sillas, pero sí con el resto de cuadrúpedos. Y este concepto, homología, tan simple en apa- riencia, es el que da razón del trabajo de los bió- logos en su tarea de organizar el mundo vivo, de las bacterias a los homínidos, de una manera que no sea arbitraria, usando un sistema de nombrar generalizado por el botánico sueco Carlos Lin- neo. Cuando se da un nuevo nombre a un organis- mo, se está proponiendo una hipótesis de paren- tesco, que se apoya con la descripción de aquellas partes del organismo que son relevantes para esa conjetura. Así organizado, resulta que este sistema de nombrar tiene siete propiedades im- portantes: individualiza, facilita el acopio y recu- peración de la información, establece relaciones de parentesco, tiene poder explicativo, permite hacer predicciones comprobables, tiene poder conceptual y, como lenguaje, facilita la comunica- ción. Las resumimos brevemente a continuación. ejemplares anotados de las colecciones de mu- seos. Aún más, dada su estructura jerárquica en el sistema linneano, un nombre lleva asociada una gran cantidad de información sobre sus caracte- res. Canis lupus , que es el nombre linneano para el lobo, incorpora que es un mamífero, de media- no tamaño, etc. Un nombre biológico también plantea una de- terminada hipótesis de parentesco, que nos lleva a decir que todos los Canis (por seguir con el ejemplo anterior), es decir, Canis lupus, C. adustus , C. anthus , C. aureus y C. latrans , tienen un antece- sor común más reciente entre ellos que el que tienen con la cabra o el elefante, y ninguno con la silla. Más sutil puede resultar la propiedad de ‘po- der explicativo’ de los nombres biológicos (tra- “Ya lo dijo García Márquez en Cien Años de Soledad, ‘El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo” Cigarrón manchego, Roeseliana oporina / Mario García París Los nombres biológicos individualizan. Ya lo dijo García Márquez en Cien Años de Soledad , ‘El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.’ Antes de Linneo, los investigadores en diferentes países o ciuda- des, debían recurrir a largas descripciones o a la consabida referencia a un libro ‘…me refiero a la planta en el folio… y figura número…’ para tener la seguridad de que estaban hablando del mismo organismo. Esta especificación ha ido pa- reja con un aumento notable en la ‘precisión al señalar’, la tendencia en la Taxonomía Biológica a utilizar e incluir cada vez mayor número y más diverso de caracteres para individualizar mejor un organismo nuevo. Los nombres científicos hacen posible la re- cuperación de la información de los organismos almacenada en publicaciones, bases de datos y

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