NaturalMente19
7 n atural mente 19 ç sumario www.naturalmentemncn.org Para recibir un correo electrónico cuando salga el próximo número o darnos tu opinión escríbenos a naturalmente@mncn.csic.es No es de extrañar que Peter Benchley utilizara la combinación de todos estos ingredientes, unida a la mitología marina y a las circunstancias que han rodeado desde siempre a estos supervivientes de épocas pri- mitivas, para hacerlo protagonista de su célebre Jaws (que se tradujo al castellano como Tiburón ), publicado en 1974 y que se mantuvo cerca del primer lugar en la lista de best-sellers de The NewYorkTimes durante 44 semanas.Aunque lo que realmente inspiró al autor fue una serie de ataques mortales a bañistas ocurridos en la costa de Nueva Jersey en 1916 (muchos de los cuales, por cierto, no fueron provocados por el tiburón blanco).Antes de su publicación ya se intuía la “car- naza” y se compraron los derechos cinematográficos que darían lugar a la película “Tiburón”, dirigida por Steven Spielberg.A partir de su estreno en junio de 1975 nadar ya nunca fue lo mismo.Y la reputación del gran blanco tampoco. Miles de personas salieron en barcos a cazarlos de forma obsesiva, contribuyendo a diezmar casi todas las especies existentes, y una imagen de “monstruo marino” se tatuó para siempre en la mente de otras miles. No cabe duda de que la célebre banda sonora de la película pondría en alerta al más intrépido bañista.Alimentar la imaginación de forma negativa puede ser el fin para una especie (que se lo digan al pobre lobo que un día se topó con Caperucita).“Sabiendo lo que sé ahora, es posible que nunca hubiera escrito ese libro”, dijo años después Benchley, quien luego dedicó parte de su vida a la protección de los escualos. Pululaban de nuevo los tiburones en torno a la sangre que empezaba ahora a correr del cadáver, como abejas en una colmena. Moby Dick. Herman Melville Lámina de Histoire naturelle des poissons , 1796 de Marc Éliéser Bloch Diente fósil ti- burón gigan- te Carcharocles megalodon. Su estructura es idéntica al de los actuales pero de mucho ma- yor tamaño. Por comparación po- demos deducir que pudieron al- canzar longitudes próximas a los 25 metros. MNCN_63896 “La posibilidad de morir por su causa es de 1 por cada 3.7 millones... Cada año mueren 500 personas por el ataque de un hipopótamo, pero apenas 10 por culpa de un tiburón”
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