NaturalMente 23
58 n atural mente 23 ç sumario Suscríbete Consulta aquí todos los números de NaturalMente encontró representantes de los tres órdenes de anfibios —anuros, urodelos y cecilias— con un total de 42 especies, de las cuales describió 12 como nuevas para la ciencia. No solamente la diversidad de anfibios de La Planada era muy alta (y la mayor conocida entonces para ranas del género Pristimantis , nada menos que con 19 especies), sino que también lo era su abundancia. En un transecto de 50 metros, una persona sola podía encontrar un promedio de 24 ranas por noche, entre unas especies y otras. De aquellos tres meses de trabajo resultaron una pequeña colección de referencia que quedó repartida en- tre la Universidad de Kansas, la Universidad de Nariño y el Instituto Nacional de Recursos Na- turales (colecciones hoy transferidas al Instituto von Humboldt), una tesis de máster y publica- ciones con las descripciones de todas las nue- vas especies; no obstante, la parte ecológica del estudio quedó inédita.Y la joven herpetóloga no volvió a pisar La Planada… hasta abril de 2019, 33 años después. Decadencia y recuperación En los años transcurridos desde 1986, la Pla- nada pasó por todo tipo de vicisitudes. Hubo momentos de gloria en la década de los 90, con una gran actividad de investigación, pero las co- sas se fueron complicando cada vez más con la guerrilla, hasta que un día aciago de 2005 la ad- ministradora de la reserva fue asesinada. La FES decidió entonces desentenderse de La Planada; las instalaciones quedaron abandonadas durante años y fueron parcialmente saqueadas. Guillermo Cantillo, biólogo de la Universidad del Valle en- tregado a la reserva en cuerpo y alma casi desde su fundación, había mantenido un registro y ob- servación más o menos continuos de la fauna y flora del lugar, pero también tuvo que abando- narlo y no regresaría hasta muchos años después, cuando, con los acuerdos de paz de Colombia, la situación se fue tranquilizando. A partir de en- tonces, la gestión y control de la reserva pasó a manos de los indígenas Awá, cuya población de algo más de 30.000 almas se extiende por la re- gión pacífica de los Andes, a ambos lados de la frontera entre Ecuador y Colombia. Así, hoy en día, es la comunidad Awá del Resguardo Pialapí- Puebloviejo quien tiene a su cargo la gestión de La Planada, y toda actividad que se quiera hacer en la reserva tiene que contar con su aprobación y permiso. Las instalaciones han sido renovadas y mejoradas, y La Planada mira esperanzadora- mente hacia el futuro, con el objetivo de recu- perar aquellos buenos tiempos como centro de investigación y, ahora, también de ecoturismo. La vuelta a La Planada Una vez reestablecidos, por una parte, contac- tos con personas que en su día tuvieron y siguen teniendo que ver con la reserva y, por otra, con Entrada a la Reserva Natural La Planada; felicidad y emoción 33 años después. / I. De la Riva. “Cuando uno quiere analizar la influencia de factores como el cambio climático y las enfermedades emergentes sobre las comunidades tropicales de anfibios, es necesario contar con estudios lo más exhaustivos posible de la diversidad y el estado de conservación de dichas comunidades en el pasado”
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