NaturalMente 23

60 n atural mente 23 ç sumario Suscríbete Consulta aquí todos los números de NaturalMente ra una abrupta carretera no pavimentada, prac- ticable para vehículos 4x4. Pero, por lo demás, el lugar sigue tan prístino como en la década de los años 80 del pasado siglo.Todo parecía indicar que esos 33 años de calentamiento global, de de- forestación para sembrar coca en Colombia y de luchas entre guerrilla y ejército, habían respetado a La Planada. En shock Tres noches de muestreos en compañía del ci- tado Guillermo Cantillo y del profesor Belisario Cepeda (nuestro anfitrión en la Universidad de Nariño y conservador de la colección de herpeto- logía), acompañados de algunos de sus estudiantes, revelaron a las claras que, si bien La Planada con- tinúa siendo un bosque de niebla espectacular y aparentemente prístino, se ha producido un cata- clismo en relación a sus anfibios.Aunque lo espe- rábamos y no nos sorprendió, esto nos entriste- ció profundamente. Es el patrón ya observado en muchos lugares de los trópicos americanos, desde Costa Rica hasta Bolivia. El declive e incluso la apa- rente desaparición de algunas especies emblemá- ticas e interesantísimas de La Planada ya se había anunciado en otras zonas del sur de Colombia y de Ecuador.Declarar una especie como extinta no es algo que se pueda hacer fácilmente, ya que na- die puede estar seguro de que no sobreviva una población en algún lugar relicto e inexplorado (y, de hecho, descubrimientos en este sentido han te- nido lugar en los últimos años con varias especies de anfibios que se habían dado por extinguidas). Sin embargo, más allá de la observación direc- ta, a veces hay otro tipo de señales muy explíci- “Si bien La Planada continúa siendo un bosque de niebla espectacular y aparentemente prístino, se ha producido un cataclismo en relación a sus anfibios. Es el patrón ya observado en muchos lugares de los trópicos americanos, desde Costa Rica hasta Bolivia” Ejemplar de Gastrotheca guntheri fotografiado en La Planada en 1986, una de las especies de los bosques andinos orientales de Colombia y Ecuador que quizá hayan desaparecido para siempre. / P. Burrowes.

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