NaturalMente 25

25 n atural mente 25 ç sumario Suscríbete Consulta aquí todos los números de NaturalMente ( Hortal et al . 2015 ) . Solo comprendiendo el papel que desempeñan la gran mayoría de las especies en los ecosistemas podremos gestionar de mane- ra efectiva los ecosistemas, garantizando tanto la conservación de las especies como que estas con- tinúen realizando sus funciones y proporcionando los servicios ecosistémicos que nos proveen. ¿Hasta qué punto resulta entonces útil la infor- mación incompleta que tenemos sobre la biodi- versidad? Tenemos grandes cantidades de infor- mación, y es posible realizar análisis globales de parámetros como la distribución de las especies o de la estructura funcional de las comunida- des, para luego transferir dicho conocimiento a la toma de decisiones, como hace la Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos ( IPBES ) . Sin embargo, estos análisis están limitados de manera crítica por la poquísima información disponible sobre la demografía, el papel funcional o las interacciones entre las especies, entre otros aspectos. La falta de información genera un elevado nivel de in- certidumbre sobre algunas de las estimas que se realizan con datos incompletos y no permite “afi- nar” las predicciones en un contexto en el que 4) La Informática de Biodiversidad ( Biodiversity Informatics en inglés) aplica tecnologías de la información a la gestión, exploración algorítmica, análisis e interpretación de los datos biológicos primarios, particularmente (pero no solo) a nivel de especie (Soberón y Peterson 2004)]. es necesario tomar decisiones sobre ecosistemas progresivamente más humanizados, en los que se superponen multitud de factores de impacto hu- mano con dinámicas ecológicas complejas. Siguiendo la estela de Sócrates, Maxwell o Fi- restein, una rama dentro de lo que denominamos “informática de la biodiversidad” 4 se ocupa de desarrollar técnicas que nos permitan describir nuestro grado de conocimiento sobre la distri- bución de las especies y sus características. El objetivo de estas técnicas no es solo identificar claramente los límites de lo que conocemos, sino también (i) dirigir nuevas investigaciones a gru- pos taxonómicos, áreas geográficas o fenómenos ecológicos menos conocidos, y (ii) evaluar la in- certidumbre que genera dicha falta de informa- ción sobre los análisis y predicciones que se rea- lizan a partir de los datos existentes. Para ello, es necesario comparar de manera justa lo que conocemos con la totalidad del fenómeno que pretendemos conocer. La manera de hacer esta comparación es utilizar el truco mental de imagi- nar los datos ideales que tendríamos si conocié- ramos cada una de las facetas de la biodiversidad (riqueza de especies, relaciones evolutivas, rangos de distribución, funciones ecológicas…) de ma- nera detallada, y considerar el déficit en el cono- cimiento de cada una de ellas. Si pensamos en toda la biodiversidad del plane- ta, resulta útil definir como datos ideales los que estarían almacenados en el Sistema de Informa- ción Geográfica, magnífico y omnisciente descri- to por Colwell y Coddington (1994) . Este con- tendría toda la información relevante sobre todas las especies vivas de laTierra, con la capacidad de mostrar cualquier nivel de la jerarquía taxonómi- ca (géneros, especies, subespecies, incluso pobla- ciones o individuos) en cualquier escala espacial, para cualquier estación del año. Obviamente este Sistema de Información Geográfica es imposible, pero nos resulta útil para definir los principales déficits en el conocimiento de la biodiversidad. Estos déficits son la diferencia entre la informa- ción disponible y la información completa sobre “La ‘informática de la biodiversidad’ busca aprovechar la información de que disponemos e identificar sus límites para realizar predicciones, evaluar la incertidumbre asociada a ellas, y orientar nuevas investigaciones”

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