NaturalMente 26
46 n atural mente 26 ç sumario Suscríbete Consulta aquí todos los números de NaturalMente llock, y escritores como Jack Kerouac,Tennessee Williams o Norman Mailer, sea el mismo en el que a finales del siglo XIX se exterminaban aves marinas para que las señoras adineradas lucieran sus elegantes sombreros. Cuando el comercio de plumas estaba en ple- no apogeo, al periodista y ornitólogo Frank Cha- pman se le ocurrió la idea de realizar un censo de sombreros con plumas. Así fue como en fe- brero de 1886, durante dos paseos vespertinos por las calles de Manhattan, tomó nota de 700 sombreros, 542 de los cuales (77%) llevaban plumas. Estas pertenecían a 40 especies nativas de América del Norte, entre las que se incluían charranes, gaviotas, zampullines, correlimos, co- dornices, carpinteros, arrendajos, ampelis, escri- banos nivales, turpiales, etc. Chapman publicó su censo en Forest and Stream , una revista de caza, pesca y otras actividades al aire libre en los Esta- dos Unidos que fue pionera en la conservación de la vida silvestre. En la industria de la sombrerería, las avestruces también eran muy solicitadas y su comercio se convirtió en un negocio muy rentable a partir de 1880, prolongándose hasta la Primera Guerra Cabo (Sudáfrica) y un año después se patentó la primera incubadora. El número de avestruces domesticadas pasó de 80 aves en 1865 a 776.000 en 1913, cuando el precio de las plumas alcanzó su máximo. Después del oro, los diamantes y la lana, era el producto más valioso que se expor- taba desde Sudáfrica. Como curiosidad hay que mencionar un envío de 20.000£ en penachos que se hundió con el Titanic . Otras aves muy demandadas eran algunas es- pecies de garzas que, en la estación reproductiva, exhibían unas largas plumas blancas muy bellas. Lo más cruel es que, no sólo se las mataba, sino que su caza se realizaba cuando estaban nidi- ficando, con lo que se condenaba a las crías a morir de hambre. Un detalle que da idea de la magnitud de la masacre proviene de una casa de subastas londinense que en 1902 vendió 48.240 onzas (1.368 kilos) de plumas de garza, lo que suponía el exterminio de casi 200.000 garzas, sin contar los pollos y los huevos sacrificados. Otro “Durante el Plume Boom el zoólogo americano William Temple Hornaday llegó a afirmar que Londres era ‘la meca de los asesinos de aves del mundo” “Terminar con el comercio de plumas de aves fue el origen de las sociedades conservacionistas más importantes del mundo: la británica Royal Society for the Protection of Birds (RSPB) y la americana National Audubon Society” Mundial.A mediados del siglo XIX se estaban ex- tinguiendo debido a una caza desmesurada; hay que pensar que se las perseguía a caballo hasta la extenuación y después se las mataba a gol- pes. Esta situación fomentó su cría en cautividad: en 1863 se domesticó la primera avestruz en el Manguito y esclavina confeccionados con gaviotas ar- génteas / Metropolitan Museum of Art , NuevaYork
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