NaturalMente 25
5 n atural mente 25 ç sumario Suscríbete Consulta aquí todos los números de NaturalMente cuanto abre la boca, se le cae una greguería». Los pasajes de muchas de sus novelas más conocidas son de hecho, a menudo, encadenamientos de greguerías. Esta greguerización de su obra lite- raria dotó a esta de una gran originalidad pero quizás también lastró la eficacia narrativa de sus novelas. Esa era al menos la opinión de Borges. Sin embargo, uno no deja de maravillarse ante la originalidad y el ingenio mostrado en estas com- posiciones, recogidas en varios libros, como Gre- guerías (1917), Novísimas greguerías (1929) y Total de greguerías (1953). En algunas greguerías despliega Gómez de la Serna un humor antológico, como cuando define la sandalia como «el bozal de los pies», el sánd- wich como «la hipocresía del poco jamón» y el tumulto, «un bulto que les sale a las multitudes». En ocasiones el humor se vuelve negro, como en los siguientes ejemplos: «El que se tira del piso diecisiete ya no es un suicida, sino un aviador»; «La frase que más reúne la vida y la muerte es la de `¡Estoy hecho polvo!´; «El epitafio es la última tarjeta de visita que se hace el hombre». En otras se une a un rotundo ingenio: «Se había tragado tantos bostezos durante las visitas que adquirió un bocio de aire comprimido» o «Longevidad: sa- ber dar largas al cobrador final». O bien se tiñe de surrealismo: «Cuando se desfonda el bolsillo comienza la peritonitis del traje»; «Cada palabra tiene un hueso incomestible: la etimología»; «Los menudillos son las greguerías del pollo». Hay gre- guerías llenas de lirismo: «El péndulo del reloj acuna las horas»; «El humo es la prestidigitación del fuego».O basadas en la paradoja: «La ópera es la verdad de la mentira, y el cine es la mentira de la verdad». Cuando no son rotundas metáforas: «La nostalgia es la neuralgia de los recuerdos». En este sentido, el mundo natural fue para Gómez de la Serna una continua fuente de inspiración. La greguería y los fenómenos naturales Una mente tan inquisitiva como la de Ramón, pese a su carácter urbanita, por fuerza había de reparar en la Naturaleza en sus creaciones lite- rarias. Son decenas las greguerías inspiradas en ella, algunas, metáforas de gran calidad poética. En otras encontramos de nuevo un carácter có- mico y juguetón. En ocasiones descubrimos en tal o cual greguería un acierto sorprendente en la caracterización del fenómeno o criatura que describe. Muchas tratan de los hechos naturales más corrientes: el aspecto del cielo, el nacimien- to del día, la llegada de la noche, los fenómenos atmosféricos o las formas del agua. Algunas ha- blan del desierto o de los volcanes. El amanecer es el comienzo y se asocia con un tiempo nuevo, sin memoria. Así: «En cada día amanece todo el tiempo», «Lo mejor de la auro- ra es que no sabe nada del día anterior». O bien “Ramón, personaje ajeno a convenciones, contradictorio, imaginativo, lúdico y provocador, fue un genuino representante de las vanguardias literarias que recorrían la Europa de entreguerras” “La greguería, original forma literaria donde se unen la metáfora y el humor, es –en palabras de su autor– «lo que gritan los seres confusamente desde su inconsciencia»” Ramón Gómez de la Serna Retrato de Enrique Stoura 1949
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