NaturalMente 25

6 n atural mente 25 ç sumario Suscríbete Consulta aquí todos los números de NaturalMente supone la perfecta regularidad que, a fuerza de repetirse, casi resulta intemporal: «El alba riega las calles con el polvo de los siglos». El croma- tismo del cielo también le inspira a Ramón com- paraciones como esta: «Hay cielos sucios en que parecen haberse limpiado los pinceles de todos los acuarelistas del mundo». Por su parte, la no- che sugiere imágenes líricas: «La noche está entre pestañas azules». O tan curiosas como esta: «En la noche helada cicatrizan todos los charcos». Un atmosféricos.Así, en el caso de la lluvia: «La llu- via trae jugo de paisajes»; «El estanque bajo la lluvia es acerico de largos alfileres».También del rayo: «El rayo muestra la sutura craneana del cielo»; «El rayo es el ciervo eléctrico». O del trueno: «En el túnel de las nubes retumba el trueno». Hay greguerías en las que se impone el lirismo –sin que por ello la precisión sea me- nor-: «El viento es el correo amoroso de las flores». En otras encontramos una evocación “Ojalá que este artículo suscite en algún lector que no conozca a Ramón la curiosidad por su obra y también por su vida, pues una y otra están repletas de originalidad y de genialidad” astro tan notorio como la luna –tan evocada por los poetas- por fuerza había de estar presente. Sirvan tres ejemplos. En el primero nuestro saté- lite se reviste de un aire mundano, con una ima- gen de lo más urbanita: «La luna pone en el bos- que luz de cabaret». En los otros dos se impone la comparación –tan evidente- del ojo: «La luna es el ojo de cristal del cielo»; «La luna es el ojo de buey del barco de la noche». Por supuesto, no podían faltar las estrellas.Ya sea poniendo de manifiesto la paradoja temporal que su presen- cia indica en el firmamento: «Todas las estrellas tienen hora diferente. En unas es ayer, en otras es hoy, y en otras es hace veinte siglos». O desli- zándose por un terreno más lírico: «Las estrellas telegrafían temblores». Particularmente plásticas –y precisas- son las imágenes que Ramón extrae de los fenómenos sensorial, bien olfativa -«Sólo hay un olor que puede competir con el olor a tormenta: el olor a madera de lápiz»- o visual -«La arquitectura de la nieve es siempre de estilo gótico»-. De nuevo es el lirismo la impresión dominante cuando trata del agua: «En el agua bebemos re- cuerdos de paisajes»; «El arroyo trae al valle las murmuraciones de la montaña»; «En el río pa- san ahogados todos los espejos del pasado». En Copos de nieve, telas de arañas, chopos... muchos elementos de la naturaleza tienen su propia greguería gracias a la inventiva de Ramón Gómez de la Serna /Wikipedia

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